¿Seguro que compras lo que necesitas en el supermercado?

¿Seguro que compras lo que necesitas en el supermercado?

 

La psicología y el marketing en el sector de la alimentación, han jugado un importante papel en la estrategia de las grandes superficies de alimentación para aumentar sus ventas. Así han desarrollado multitud de pequeñas acciones que tienen como objetivo lograr que los clientes acaben introduciendo en sus carros, productos que inicialmente no pensaban adquirir.

Frente a este tipo de prácticas, a los consumidores no nos queda otra opción que recurrir a llevar una lista que incluya todo aquello que necesitamos y tratar de no comprar nada que no esté anotado en ella. Para salir victorioso en esa difícil tarea es conveniente conocer cuáles son las estrategias que emplean los supermercados para tratar de vender más.

  1. El carrito, mejor si es más grande

Este invento apareció en la década de los 30 y se implantó rápidamente y a medida que pasaba el tiempo los carros iban aumentando de tamaño. La motivación para este aumento en las dimensiones es evidente: cuánto mayor es el carro, más cuesta llenarlo, y gran parte de los consumidores no se sienten satisfechos si no colman el carrito.

  1. El precio, con muchos nueves

Aunque el cliente ya lo sabe, es un truco que sigue funcionando. Los consumidores se fijan en la primera cifra pero no en los céntimos, por tanto un artículo cuyo precio es 9,99 euros (o dólares, o cualquier otra divisa) se visualiza como 9 euros, y no como 10 euros. Este céntimo de diferencia matiza la percepción sobre lo barato o caro que es un producto.

  1. Los artículos que quieren que compres están a la altura de tus ojos

Los productos destacados en un supermercado son aquellos que más les interesa vender, ya sea por su margen mayor de beneficio o por un stock del que quieren deshacerse. Para conseguirlo los sitúan a la altura de la cabeza, para que sean más visibles. Y los otros artículos que pudieran ser una alternativa de compra están más escondidos y si no los ves no los compras. Por otra parte, hay otros artículos colocados más abajo porque saben que los niños tienen un gran poder para convencer a sus padres de adquirir algunos productos, y es donde ubican juguetes y golosinas.

  1. Los artículos imprescindibles están siempre en la otra punta

Otra técnica tradicional en la disposición organizativa de los hipermercados es situar los productos de necesidad básica, como huevos, leche o verduras, en el fondo de la tienda. Al ser estos productos los más comprados, estarán obligados a recorrer toda la superficie, encontrándose con múltiples ofertas de productos que no tenía pensado adquirir antes.

  1. Los productos prescindibles están en la entrada

Los artículos que aportan una mayor tasa de beneficio, como flores, bollería o platos precocinados, acostumbran a encontrarse en la misma entrada del supermercado. La razón es que son artículos que se consumen al momento, su impacto visual es grande y los consumidores tienden a permitírselo, más aún si el carrito está todavía vacío.

  1. Las cajas para cobrar se ubican a la izquierda

El 90% de las personas son diestras y la tendencia natural es que circulen por la derecha. Las superficies medias y grandes están diseñadas con el objetivo de que el consumidor pasee en el sentido contrario a las agujas del reloj y así esté mas tiempo en la tienda recorriendo el máximo de pasillos y aumentando su gasto antes de pagar en caja.

  1. Cambiar la ubicación de productos básicos periódicamente

Cuando un usuario ya conoce la distribución del supermercado y ya sabe dónde ir a recoger los productos que necesita, es cuando la distribución del supermercado cambia. El supermercado se asegura de este modo que el cliente se pasee durante más tiempo por todos los pasillos, encontrándose con artículos que puede decidirse a adquirir.

  1. La figura del dependiente amable

Cada vez es más habitual no encontrar dependientes y si los hay tienen un trato más frío y profesional. En casos concretos, como las tiendas de Apple, los empleados no cobran comisión por venta y se encargan de responder a todas las dudas o problemas de los clientes sin hacer uso de técnicas de marketing invasivas. Este trato exclusivo y amable es una estrategia dirigida a superficies que venden artículos de precios elevados y con un gran margen de beneficio.

  1. Las bolsas de plástico y la contaminación

Hace unos años las principales cadenas de supermercados anunciaron que empezarían a cobrar por las bolsas de plástico, la razón era un compromiso de la empresa con el cuidado del medio ambiente. Pero la motivación real de esta campaña era poder rentabilizar un “artículo” que antes se entregaba de forma “gratuita”. Estas bolsas reutilizables dan unos ingresos extra, que con su logo estampado consiguen publicidad gratuita. Una estrategia de ganancia asegurada.

  1. Los productos rebajados, distribuidos de forma caótica

Los supermercados han convertido los espacios de productos de liquidación en un caos de artículos tirados y revueltos. La razón de esta práctica reside en que el consumidor entienda la búsqueda de estos chollos como un juego, si eres capaz de encontrar un artículo que no sea defectuoso o desgastado, sentirás la necesidad de comprarlo. Estas secciones están ideadas para consumidores con bajo poder adquisitivo y bastante tiempo libre.

  1. “Te traemos la compra a casa, gratis”

Está en auge el servicio de entrega a domicilio de la compra en el supermercado, de forma gratuita. Eso implica efectuar una compra de un valor mínimo, por ejemplo, de 50 euros. Si tu intención era efectuar una compra de 30 euros, deberás gastar los 20 euros restantes en alguna cosa, probablemente que no necesitas urgentemente, para que te lo traigan a casa.

  1. Colofón final: los productos de las cajas

Después de pasearte por todo el supermercado y traer un carro colmado de artículos, todavía queda algo que pueden intentar venderte: chicles, golosinas, revistas, barritas energéticas… Estos productos no son de gran valor, pero son los que proporcionalmente reportan más tasa de beneficio a la superficie. En el mundo de la Psicología del consumidor, este tipo de artículos cumplen la función de comprarlo por si mañana lo necesitas.


Fuentes: psicologiaymente.net, magrama.gob.es y pixabay.com


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