Salvada de morir por un bote de ketchup

Salvada de morir por un bote de ketchup

Karlee Daubeney, de 20 años, es la protagonista de esta historia. Nunca pensó que podía morir de una hipotermia y que se salvaría por un bote de ketchup.

Karlee vestía unos pantalones y una camiseta para trabajar en el turno de noche, en una franquicia de comida rápida. Quedaba muy poco tiempo para terminar su jornada laboral y poder marcharse a casa.

La mala suerte hizo que se cerrara la puerta de la cámara frigorífica detrás de ella y no pudiera salir, durante casi ocho horas. En un primer momento entró en un estado de pánico ya que la temperatura es apenas unos grados por encima de cero. Cuando se recobró buscó algo con le que poder abrir la puerta, pero no fue posible.

Más tarde garabateó la palabra HELP con el bote de ketchup sobre un pedazo de cartón, le costó mucho ya que tenía tanto frío que sus músculos no respondían. Deslizó el cartón por debajo de la puerta, con la esperanza de que lo viera alguien detrás del circuito cerrado de televisión, pero nadie lo vió hasta las siete de la mañana siguiente, cuando abría el turno de día.

Karlee tuvo migrañas, sequedad en la piel y le costaba caminar, por lo que fue al hospital y después de las pruebas le dijeron que estuvo al borde de la hipotermia.

El dueño de la franquicia de la tienda ha sido acusado de delitos de seguridad y salud, puesto que no ha garantizado ni la salud, la seguridad y el bienestar de sus empleados. Pero se ha declarado no culpable ante la audiencia preliminar en la Corte de Magistrados de Cheltenham, en Reino Unido.


Fuentes: abc.es y metro.co.uk


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