Viaje al centro de la Tierra

El 25 de Noviembre de 1864 fue publicado el famoso libro “Viaje al centro de la Tierra” por Julio Verne. Es un viaje fantástico que cuenta la historia de Axel, un joven que vive con su tío, un prestigioso profesor de mineralogía, su prima y una sirvienta anciana. Cierto día, el tío de Axel descubre un mensaje secreto en un pergamino de origen rúnico. Tras muchos esfuerzos, él y Axel consiguen descifrarlo, y lo que dice el pergamino es que un alquimista islandés revela cómo llegar al centro de la tierra. Emocionados, a la vez que asustados, deciden ir hacia Islandia para empezar el viaje. Bien equipados y junto a un cazador profesional, que les acompaña por si se encuentran con peligros en el camino.

Las pistas del pergamino los llevan a descender durante horas por una chimenea de un volcán islandés. Lógicamente, a medida que descienden se van acercando al centro de la tierra, pero en el camino encontrarán oceános, plantas gigantes, animales prehistóricos, bosques, cambios meteorológicos y lo más importante señales del alquimista que demuestra que pasó por allí. Para proseguir el viaje deben seguir por una galería pero está obstruida por una roca, de manera que deciden romperla poniéndo pólvora. Pero la explosión provoca una ola gigante que los eleva saliendo disparados por un orificio de un cráter, pero no por donde entraron, sino por otro volcán … de Italia. Cuando regresan a casa, nadie les creía, pero gracias a varios informes se convierten en famosos.

Viaje al centro de la Tierra

Dar crédito a esta historia resultaría sorprendente y difícil de creer. Todos los escenarios resultan creíbles, pero en la superficie de la Tierra no dentro. Quizás Julio Verne escuchó o leyó algo que le inspirara a escribir esta historia. Se dan numerosas referencias literarias, musicales y culturales que hablan de la existencia de otro mundo en el interior de la Tierra. Tanto es así que en 1958 F. Amadeo Giannini elaboró la Teoría de la Tierra Hueca, en parte inspirada en la historia de Richard E. Byrd que contó que había volado miles de millas a través de una entrada hacia el centro de la Tierra, y que se había encontrado con animales extinguidos e incluso que había tenido encuentros con humanoides.

Por otro lado, unos simples estudios geológicos basados en ondas sísmicas, revelan una Tierra estructura en capas formadas por diferentes elementos. La gravedad también juega su papel porque si estuviera realmente hueca la tensión entre el interior y el exterior se tendría que equilibrar y la superficie precipitaría o se hundiría colapsando parte de la Tierra. Y mirando desde fuera, los satélites tampoco han encontrado aberturas ni grandes espacios por donde colarse con un avión y volar miles de kilómetros.

Los últimos datos relativos al tema, son de unos científicos de la Universidad americana de Harvard, que explican que hace 4,5 millones de años la Tierra chocó con una gran masa de forma que una parte se escindió para crear la luna. El profesor Sujoy Mukhopadhyay precisa al respecto que la energía liberada en el impacto habría sido enorme, pero sin duda insuficiente para fundir todo el planeta Tierra de manera uniforme. De esto se deduce que una parte habría desaparecido vaporizándose y que otra parte podría haber quedado intacta en el interior de la Tierra.

Igualmente, el geofísico Steve Jacobsen de la Universidad Northwestern y el sismólogo Brandon Schmandt de la Universidad de New Mexico examinaron un pequeño trozo de mineral llamado ringwoodita dentro de un diamante procedente de Brasil, el cual contenía una cantidad sorprendente de agua unida en forma sólida. La característica especial de este mineral es su estructura cristalina que permite absorber agua como una esponja. 

Viaje al centro de la Tierra

Como los diamantes se producen a gran profundidad, se deduce que la ringwoodita también y que además está rodeada de agua. Por eso, ambos científicos determinan la existencia de bolsas llenas de agua situadas a unos 400 kilómetros por debajo de América del Norte, en la zona de transición entre el manto inferior y superior, y de tamaño hasta tres veces el de los océanos de la Tierra, aunque no en forma líquida.

La presencia de agua líquida en la superficie es lo que hace nuestro “planeta azul” habitable, y los científicos han estado durante mucho tiempo tratando de averiguar qué cantidad de agua puede circular entre la superficie de la Tierra y los embalses del interior a través de la tectónica de placas. Este hallazgo ayudará también a los científicos a comprender mejor el ciclo del agua de la Tierra.


Fuentes: es.wikipedia.org y hercolubusufo.com


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